¿A quién beneficia?

Hay una locución latina: “cui prodest”, que significa
“¿a quién beneficia?” Cuando no se ve
inmediatamente qué grupos, fuerzas o
conglomeraciones políticos o sociales defienden
determinadas propuestas, medidas, etc., debe
preguntarse siempre: “¿a quién beneficia?”
Lo que importa no es quién defiende directamente
cierta política, ya que en el noble sistema moderno
del capitalismo todo ricacho podrá siempre
“contratar” o comprar, o bien utilizar, para defender
cualesquiera ideas, a cualquier número de abogados,
escritores e incluso diputados, catedráticos, curas,
etc. Vivimos en la era del comercio, en la que la
burguesía no siente escrúpulos por traficar ni aun con
el honor y la conciencia. Y hay también incautos que,
por irreflexión o por la fuerza de la costumbre,
defienden las ideas predominantes en ciertos medios
burgueses.
No, en política no importa tanto quién sostiene
directamente determinadas ideas. Lo que importa es a
quién benefician esas ideas, esas propuestas o
medidas.
Tomemos, por ejemplo, a “Europa”: los Estados
que se llaman a sí mismos “civilizados” han
emprendido una desenfrenada carrera armamentista
de obstáculos. Se grita y vocifera de mil modos, en
miles de periódicos y desde miles de Pulpitos sobre
el patriotismo, la cultura, la patria, la paz y el
progreso, todo para justificar nuevos gastos de
decenas y centenas de millones de rublos en armas de
exterminio de todo género, en cañones, dreadnoughts
(modernísimos acorazados), etc.
¡Distinguido público!, siente uno ganas de
exclamar luego de haber oído todas esas frases de
“patriotas”. No hagan caso de las palabras. ¡Fíjense
mejor a quién beneficia!
Hace poco, la famosa compañía inglesa
Armstrong, Whitworth and Co. publicó su memoria
anual. Esta compañía fabrica principalmente
pertrechos de todo tipo. El balance se cerró con un
superávit de 877.000 libras esterlinas, o sea, de unos
ocho millones de rublos, ¡¡y se declaró el dividendo
de 12 ½ por ciento!! A capital de reserva se
destinaron cerca de 900.000 rublos, etc., etc.
He ahí adónde van a parar los millones y miles de
millones que se sacan a los obreros y campesinos
para armamento. Los dividendos del 12 1/2 por
ciento significan que el capital se ha de duplicar en 8
años. Y eso sin contar las gratificaciones a los
directores, etc. Armstrong en Inglaterra, Krupp en
Alemania, Creusot en Francia, Cockeril en Bélgica,
¿y cuántos sumarán en todos los países
“civilizados”? ¿Y el sinfín de abastecedores?
¡He ahí a quiénes benefician la instigación del
chovinismo y la palabrería sobre “patriotismo”
(patriotismo de cañón), defensa de la cultura (con
armas que destruyen la cultura), etcétera!

 

Vladimirir”Lenin”

Publicado el 11 de abril de 1913 en el núm. 84 de “Pravda”. T. 23, págs. 61-62